miércoles, 16 de enero de 2013

¿Por qué escribir un Cuento?


Muy buenas. Lo primero comentaros que ¡ya hemos pasado juntos el umbral de las 1000 visitas! Simplemente, gracias por vuestra compañía. Espero seguir caminando mucho tiempo a vuestro lado.


Me gustan los cuentos porque de ellos siempre se aprende algo. Con los cuentos se aprende a compartir, a ser valiente, a decir la verdad, a que el chupete es una droga de la que se puede salir y hasta a hacer tus necesidades en el inodoro en lugar de en el pañal.

Los cuentos y las tradiciones orales, en líneas generales, fueron muy importantes a la hora de transmitir los conocimientos y la sabiduría de generación en generación cuando aún no existía el lenguaje escrito, o cuando el conocimiento de dicho lenguaje estaba al alcance de unos pocos.

¿Cuántas historias que has leído recuerdas? Seguramente muchas. ¿Pero cuántas historias recuerdas, de esas que te contaron a la luz de una hoguera, de una temblorosa linterna, o arropado entre sábanas antes de dormir? Esas son más difíciles de olvidar.




Así pues, obras tan extensas y complejas como la famosa Iliada o la Odisea de Homero, ya existían mucho antes de que fueran escritas. Se trataba de una multitud de historias, poemas y canciones que la gente de los pueblos había transmitido durante siglos por vía oral, hasta que alguien estimó oportuno registrarlas por escrito… Algo así como los "Cantajuegos", pero sin forrarse ;).




Pero no hace falta remontarse a los grandes clásicos o a lugares tan lejanos. El otro día comentaba una matrona (muy pro-lactancia materna) que en las sociedades modernas, las madres no dan adecuadamente el pecho porque se roto la línea de transmisión de ese tipo de conocimientos entre abuelas, madres e hijas. Se ve que en esta sociedad tecnológica, pese al Google y a la Wikipedia, Internet no ha conseguido aún alcanzar la calidad de transmisión de estos conocimientos que se puede producir en el humilde entorno de una chabola gitana, entre abuelas, madres e hijas. Hablando de calidad de transmisión, estoy totalmente de acuerdo.

Muchos de los conocimientos que permitieron a las diferentes civilizaciones cosechar a tiempo, buscar lugares más habitables, sobrevivir a hambrunas o evitar enfermedades, se transmitieron de boca en boca mediante cuentos, poemas, canciones, refranes… Por poner un ejemplo un tanto escatológico, existe el clásico refrán “Donde comas no… Defeques”.



Me parece a mí que los obreros de las antiguas provincias romanas no cantarían alegremente este refrán mientras cavaban túneles de alcantarillado, para separar las aguas residuales de los pozos de agua limpia. No puedo evitar imaginarme la típica viñeta de Asterix con un texto del estilo “Alistaos, decían. Alistaos y veréis de cerca el progreso” ;).




Los cuentos me gustan porque tienen esas cualidades: divierten pero también enseñan. O quizás sería más apropiado decir: enseñan, pero también divierten.

En los Cuentos de Caballería he tenido la oportunidad de tocar temas muy relacionados con la épica, como pueden ser la amistad, el sentido del deber y del honor. Pero también se tratan temas muy actuales, como son la ecología o la superación de los prejuicios ante las diferencias culturales.

¿Que por qué me gusta escribir cuentos? Porque los cuentos hacen que la vida sea mejor.


Un abrazo.

Pablo.

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